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20 oct 2010

Nuevo destino Tunez

Recientemente hemos topado con un nuevo proveedor en Málaga especialista en el Desierto de Tunez y que tienen una filosofía como la de Ismalar, grupos reducidos, aventura en 4x4 y dromedarios, convivencias, proyectos solidarios etc.....
Se llaman Desertia y a través nuestra podrás reservar cualquiera de sus interesantes propuestas.
Aquí os dejamos un programa de escapadas de Jueves a Domingo al Desierto tunecino por 424 Euros por persona sin el Avión (que puede salir desde 100 Euros Ida y vuelta en vuelo directo desde Madrid con Tunis Air)


Desert Break, Escapada al Desierto. 
Descarga el Programa completo

Proximamente iremos subiendo una selección de sus rutas a nuestra web.

Si os ha gustado el Desierto que habéis conocido con Ismalar y quereis cambiar de destino no lo dudéis, El desierto de Tunez también os cautivará.

12 oct 2010

Telas africanas

En cada rincón del continente en donde se desparrama un mercado al aire libre suelen ofrecerse vistosas telas de colores, con diseños geométricos, repetición de alegres y exóticos motivos que pintan de colores las calles y explanadas donde se exponen los variopintos y abigarrados mercados en África.

Las mujeres africanas se engalanan con estas coloridas telas, que las realza el color ébano de su piel, y que lucen con la elegancia y dignidad que las caracteriza. Un simple trozo de tela se convierte así en un vestido confeccionado, o, como en la mayoría de los casos, en improvisadas faldas ceñidas a su cintura con gracia, al estilo de un pareo playero.
Las africanas le dan a las telas otras utilidades: envuelven sus pertenencias en atillos cuando viajan o fabrican improvisadas mochilas portabebés. Primero se colocan al bebé en brazos, a horcajadas o a la espalda, después le abrazan con el paño y anudan con destreza los cabos a su cintura. Así el bebé tiene cercano el pecho de la madre, si tiene que ser amamantado. Y además, le permite a la madre africana, siempre afanosa y pluriempleada, moler el mijo, sembrar los cultivos, recoger la siembra, limpiar la casa, cocinar, trabajar en el mercado o ir a por agua, mientras transporta a su hijo no colo, como dirían en Mozambique.
Las telas africanas también sirven para recoger el cabello. Hay múltiples maneras de anudar una sencilla tela a la cabeza, convertirla en turbante o pañuelo que se anuda con gracia y que da colorido al rostro, y que remata un conjunto de bubú, kaftán o pareo africano. ç

LOS MEJORES EMBAJADORES DE LA MODA AFRICANA
Los trajes de estilo africano son también llevados con gran elegancia y orgullo por los mejores embajadores del continente. El archiconocido y respetado Nelson Mandela es el mejor modelo. Uno de los diseñadores más veteranos, el burkinense Pathe O, se ha encargado en múltiples ocasiones de diseñarle sus originales camisas.
Por su parte, la última premio Nobel de la Paz, la keniana Wangari Maathai, lució en la ceremonia de entrega de los Premios en Oslo, un bubú color bronce, ribeteado con motivos circulares negros, a juego con un pañuelo anudado en la cabeza, al más puro estilo africano. También la nueva presidenta de Liberia, Ellen Johnson-Sirleaf suele hacer honor a la belleza de los diseños africanos. Otro habitual del estilo autóctono es Olusegun Obasanjo, presidente de Nigeria, que suele vestir con bubús, más frescos y apropiados para los climas tropicales que el traje y corbata occidental. Algunos cantantes senegaleses, como Baba Maal y Youssou N’Dour, han sido vestidos por la diseñadora y empresaria, también senegalesa, Oumou Sy.

MOTIVOS Y COLORES
En África Occidental están muy extendidos los motivos geométricos de líneas en zigzag y círculos concéntricos, que simbolizan el movimiento de la vida, heredado de los motivos usados en los tejidos tradicionales. El nudo trenzado es típico de los tejidos kuba o bakuba; se cree que puede ser de procedencia norteafricana.
Además de una variada gama y mezcla de colores, son frecuentes las tricomías, como en los murales dogón, que juegan con el blanco, el negro y el rojo, o las figuras geométricas de los ndebele en Sudáfrica. También son muy comunes el uso del azul, amarillo, rojo y verde, como en las telas kente, realizados por hombres ashanti, en Ghana. Las telas bogolán, que significa literalmente "el resultado que da la arcilla" están teñidas con barro y plantas naturales. Así numerosas telas en África Occidental juegan con una paleta cromática parecida, donde predominan los tonos naturales, como el marfil, vainilla, tierra, caldera, ocre, oro y negro.

USO DE TEJIDOS, MÉTODOS Y OBTENCIÓN DE TINTES
Hoy, la fibra textil más empleada en África subsahariana es el algodón. La lana se encuentra únicamente en los límites del Sahara, y la rafia se sigue usando, aunque muy poco, en el África central. La seda era únicamente utilizada por los reyes ashanti de Ghana y Costa de Marfil.
Para la elaboración de tejidos de lana se sigue utilizando una técnica rudimentaria que implica el manejo de un telar, normalmente de madera. Las bobinas, también de madera, están artísticamente talladas. Se suele usar para confeccionar la vestimenta tradicional más elegante, y para las telas que sirven de soporte a los tapices. En los tapices, la impresión del color y de los motivos ornamentales puede hacerse mediante dos procedimientos, bien pintando directamente en el tejido o bien tratándolo sucesivamente, hasta conseguir la decoración deseada. Para pintarlo, se sigue una técnica tradicional, que consiste en la utilización de punzones de hierro y de madera. Las líneas finas se marcan con algún objeto de hierro que termina en una hoja curva; el grosor de su perfil es lo que determina la anchura de las líneas. Para llenar espacios de pintura plana, se emplean punzones de madera. Los colores predominantes son el negro, el ocre y el marrón, que se obtienen de ciertas sustancias minerales y vegetales.
La decoración de la tela también puede hacerse variando el color de los hilos, método que emplean los artesanos hausa de Kano, en Nigeria. El resultado es un diseño geométrico. Por su parte, los senufo de Costa de Marfil primero tejen tiras de unos 15 centímetros de ancho, las cosen entre sí con hilo y luego las pintan. Obtienen la pintura de jugos de plantas diluidos en agua, secados al sol y a veces mezclados con barro. El colorante más empleado es el índigo. Jean Bardot, que viajó a finales del siglo XVII por la Costa de Oro, actual Ghana, relata que las mujeres recogían las hojas de un matorral, las machacaban en grandes morteros y hacían bolas que dejaban secar al sol. A continuación rompían las bolas mezclándolas con ceniza y agua. El producto que goteaba se secaba de nuevo; sólo la costra superficial servía de tinte. Además del índigo, se utilizaban otros pigmentos para obtener el negro, el amarillo y el rojo. El color castaño se conseguía con la nuez de cola.
La impresión del color también se puede obtener sumergiendo la tela en diferentes productos. El resultado recibe el nombre de batik, y es típico de Malí y Burkina Faso. Se empieza tiñendo el tejido de un color determinado. Luego, con cera o barro se delimita la ornamentación, y se aplica sosa cáustica o algún producto similar que actúa sobre las partes desprotegidas obteniendo el consiguiente contraste.

EL MERCADO TEXTIL HOY
Existen numerosas fábricas textiles a lo largo y ancho del continente que producen millones de metros de tela de algodón, que después se pueden ver alegrando cualquier mercado africano. Pero la tela más prestigiosa se elabora en Holanda. También entran telas de Estados Unidos y algunos países asiáticos, sobre todo de China. En su comercialización intervienen mayoritariamente exiliados libaneses. Pero si hay una tela codiciada en el continente es la que fabrica la Real Duch Wax, propietaria de la compañía Vlisco, con sede en Helmond, al sur del Holanda, creada en 1846. Desde hace más de 100 años, la Real Dutch Wax ha sido la gran suministradora de textiles de calidad para África, que luego comercializaban las famosas Nana Benz en los mercados más prestigiosos de África Occidental. Hoy la Vlisco tienen filiales en R. D. de Congo, Costa de Marfil, Nigeria, Ghana, Sudáfrica… Aunque en su departamento de diseño no hay ningún africano, sus impresiones están pensadas exclusivamente para el mercado africano. Las telas con el sello Vlisco son más caras que el resto de la oferta que hay en el mercado, pero la calidad del algodón usado y el diseño son incomparables. De hecho, las telas Vlisco se han convertido en todo un símbolo de lujo y estatus en África. Según reconoce Hernk Bremer, director comercial de la empresa para África, es un producto inasequible para la mayoría de los africanos. Algunos, incluso, las compran como inversión. "El valor de las telas Vlisco es más estable que muchas monedas africanas", asegura Bremer.
De cara al futuro, Vlisco planea lanzar una marca de moda africana en Sudáfrica, con una línea de lujo y otra de prêt à porter. Se llamará Aziza, que en suahili significa "maravilloso". Según sus promotores, será una especie de "afro-Gucci".

ALPHADI Y OUMOU SY
Seidnaly Alphadi, maliense de nacimiento y nigerino de adopción, es uno de los estilistas africanos de mayor reconocimiento mundial. Ha participado en las mejores pasarelas del mundo. Estudió turismo en París, y en la actualidad vive a caballo entre Francia y África, donde inicia a otros africanos en la industria de la moda. De joven, Alphadi soñaba con ser diseñador de moda, pero, bajo presión familiar, optó por estudiar Turismo en París, gracias a una beca del Gobierno francés. Sin embargo, siguió cursos de moda por las tardes. A los 27 años decidió que ésa sería su profesión.
"Francia me ha aportado la inspiración para mis creaciones y la libertad para crear", dice agradecido a la tierra que le acogió. En 1998 fundó el Festival internacional de la Moda Africana (FIMA). El año pasado, del 29 de noviembre al 3 de diciembre, se celebró la V Edición de este Festival en Níger.
Actualmente, Alphadi cuenta con una boutique en París y en Washington. Además es presidente de la Federación Africana de Creadores de moda (FAC).
Por su parte, la senegalesa Oumou Sy es reconocida por sus originales trajes de alta costura y pret-à-porter. Autodidacta, empresaria, diseñadora, profesora y fundadora de varios encuentros de moda en Dakar, desde muy joven comenzó a interesarse por los textiles y por la moda. Creó sus propios talleres de Estilismo y fundó el Centro de formación técnica en artes tradicionales y modernas de costura en África Occidental.
Sus trajes se han podido ver también en las mejores pasarelas del mundo. Ha participado en el estilismo de películas de grandes cineastas africanos, como Djibrill Diop Mabpety, Sembéne Ousmane e Idrissa Ouédraogo. Cuenta con tiendas propias en París, Londres y Ginebra. Es también fundadora del carnaval anual de Dakar y de la Semana Internacional de la Moda de Dakar.
Fuente: www.mundonegro.com

28 ago 2010

Sahara Físico


El Sahara es el desierto más grande del mundo, se extiende en Africa desde la costa atlántica hasta el Mar Rojo, pero se suele considerar unido a los desiertos de Arabia y de la India, formando lo que ha sido denominado "El Gran Desierto Paleártico".

Durante mucho tiempo constituyó una barrera casi insuperable, solo se lo podía rodear por mar a lo largo de la costa occidental de Africa, o siguiendo muy trabajosamente ciertas rutas de caravanas.

El Sahara posee grandes cordilleras y llanuras de piedra y arena que constituyen enormes extensiones de dunas arenosas. A intervalos, en medio de tanta aridez, se hallan algunos oasis con agua. Un calor sofocante va seguido a veces de un frío intenso, desatándose vientos muy violentos cargados de polvo y arena que barren el suelo arrastrando todo cuanto no está sólidamente sujeto y secando la vegetación. Estos vientos son seguidos por largos períodos de calmas absolutas. En el gran desierto se hallan los lugares más calurosos de la tierra, se han comprobado temperaturas de hasta 76º C y 58º C a la sombra pero por la noche se enfría con rapidez lo que provoca una muy marcada amplitud térmica. La humedad relativa suele ser inferior al 10% y en algunos lugares la lluvia cae una vez cada 10 años. Los vientos son principalmente los Alisios del nordeste y del oeste en lugares más próximos al Atlántico.

ORÍGENES

El Sahara es un desierto sencillamente porque la lluvia que registra no llega a equilibrar la evaporación originada por los rayos solares y por la transpiración de las plantas que extraen agua de los lugares donde se halla almacenada. Las precipitaciones son inferiores a los 225mm por año y en inmensas zonas no llegan a los 150mm, mientras que la evaporación anual que se registra en la superficie es de 2.100 a 2.400mm, si lloviera durante el verano el agua se evaporaría aún más rápidamente.

Las causas fundamentales de los desiertos son climáticas. Una franja árida rodea a la Tierra entre las zonas templadas y las sabanas y bosques tropicales. La extensión de esta zona depende de la proximidad de los océanos y la presencia y características de grandes cadenas montañosas. En esta parte de Africa, una zona árida natural se superpone a la más extensa masa continental a esa latitud, desprovista de altas cordilleras que pudieran detener los vientos Alisios predominantes. Como no hay nada capaz de originar la lluvia, a la fuerza prevalece el desierto.

El sahara es una planicie de rocas antiguas, las rocas subyacentes son de neis precámbrico, el viejo esqueleto de Africa, siendo las rocas más antiguas de la tierra, sobre las que se han depositado enormes masas de areniscas y calizas, los sedimentos de los mares cretácicos. Pero enormes extensiones de arenas y areniscas no son de origen marino, pues el mar nunca cubrió la parte oriental del Sahara, por lo que su origen es el propio desierto.

La estructura geológica del Sahara es una serie de masas elevadas que encierran hondonadas sin salida y que reciben la denominación de cubetas cerradas.

En desiertos como el Sahara, los ríos que van a parar a depresiones cerradas depositan gran cantidad de barro y arena y, el hecho de que las depresiones permanezcan cerradas, es prueba de que un clima árido ha reinado allí durante períodos de tiempo muy largo.

A lo largo de muchos milenios, el interior del Sahara ha permanecido excesivamente seco para producir ríos constantes de cierta importancia. Durante períodos lluviosos relativamente breves, que es probable se correspondieran con las épocas glaciares de las zonas templadas, sin duda hubo grandes ríos en el Sahara, pero rara vez fluyeron durante el suficiente tiempo como para abrir un paso desde las depresiones hasta el mar.

LIMITES DEL DESIERTO

Existen diferente criterios para situar los límites que separan las estepas del desierto, algunos ecólogos dicen que una zona determinada no puede considerarse desierto si hay alguna vegetación, otros sitúan los límites donde un determinado tipo de planta, con una especial resistencia a la sequedad, se convierte en constituyente predominante de la vegetación.

Se puede considerar también una frontera hidrográfica, o sea el punto en que los ríos - si es que hay alguno - dejan de fluir.

Considerando la columna vertebral del Atlas como la frontera entre Africa Mediterránea y el Sahara, hay allí un cambio muy importante, pero las estribaciones meridionales del Atlas reciben la denominación de Pre-Sahara por los climatólogos. Esta zona contiene mayor cantidad de plantas mediterráneas que de desierto, pero la diferencia principal es climática. El Pre-Sahara posee un invierno más frío que le propio Sahara; en las montañas las temperaturas descienden regularmente a temperaturas bajo cero y es casi tan pobre como el Sahara, aunque no resulta tan inhóspito.

La frontera septentrional del Sahara está formada por una serie de depresiones conocidas por el nombre "La Falla del Sahara". Esta falla está señalada por una particularidad física que recuerda a un corte de terreno y delimita con gran presición temperaturas medias.

Ciertos animales y plantas no atraviesan esta barrera geológica, la foránea palmera datilera no se desarrolla con vigor más allá de la falla. En el suroeste, la víbora del desierto, serpiente propia de la región etiópica, no se presenta al norte de la falla.

Los límites meridionales también son de difícil definición, en esa región toda la lluvia cae en verano y el clima desértico es más tropical que mediterráneo. Las temperaturas son mucho más elevadas y, como consecuencia, es bastante más intensa la evaporación. La frontera meridional más lógica es la zona donde aparece por primera vez la típica vegetación de la región subdesértica sudanesa.

ERGS, REGS Y HAMADAS

En el Sahara existen tres tipos principales de terrenos desérticos: los ergs, los regs y las hamadas. Los ergs son enormes extensiones de dunas arenosas, como el desierto de Libia o el Gran Erg Occidental. Los regs son llanuras horizontales que se extienden en todas direcciones con la superficie constituida por arena gruesa, grava o piedras azotadas por el viento. Y las hamadas son altiplanicies cortadas por ríos secos, con su superficie plagada de piedras.

Las hamadas representan el origen de los otros dos. En el oeste del Sahara existen varios macizos montañosos de grandes dimensiones, las últimas estribaciones del Atlas, el Gran Macizo Hoggar, las aisladas masas del Tibesti y las mesetas y cordilleras menores como las de Air y Tassili. Las cumbres más elevadas de estas cordilleras desérticas, fueron atacadas por la erosión durante larguísimo tiempo, períodos geológicos enteros, de modo que las rocas se alzan como esqueletos desnudos. Las laderas inferiores forman extensas planicies que son las hamadas y, a menudo son tan extensas y llanas que dificilmente se advierte que son de gran altitud.

Las escasas lluvias del desierto caen sobre la región montañosa con más frecuencia que sobre las tierras bajas y llanas. Cuando llueve sobre una hamada, el agua no penetra en el suelo, tampoco existe una densa vegetación que impida que fluya, el agua entonces se desliza como por el tejado de una casa, introduciéndose primero en las gargantas de pequeñas corrientes de agua, y luego en valles mayores, donde arrastra consigo gran cantidad de piedras y barro. A veces, el agua descargada por una lluvia torrencial, llega a una de las depresiones cerradas del Sahara en forma de devastadora riada. El deslizamiento nunca llega a ser el ciento por ciento pero el agua resbala por la hamada casi por completo.

A lo largo de muchísimo tiempo, el resultado de tales tormentas son los regs. Las corrientes de agua desembocan en depresiones cerradas, en un terreno casi plano, donde se extienden, depositándose su carga de barro en capas que se amontonan obstruyendo la inundación. Entonces el río busca un nuevo lecho, esparciendo su carga de lodo por otros lugares, Los estratos de barro depositados por estos torrentes desérticos, a lo largo de grandes períodos de tiempo, acaban formando enormes extensiones llanas que son los regs.

El viento empieza a actuar, azotando la uniforme superficie del reg y no viéndose detenido por vegetación alguna, ni siquiera por relieves físicos. En primer lugar es eliminado el polvillo fino y luego la arena, que es posible se acumule en algún otro lugar; pero los cantos rodados y las grandes piedras se quedan donde los dejó la riada. Con el tiempo se forman las extensiones plagadas de piedras y desprovistas de todo relieve, característica de los regs que, con frecuencia, reciben el nombre de "pavimento del desierto".

MAR DE ARENA

Los ergs son grandes extensiones de dunas arenosas y representan el resultado de la descomposición de los regs y de su erosión, llevada a cabo principalmente por el viento. En el transcurso de muchísimos años, las piedras más pequeñas de los regs se desintegran formando arena que después es arrastrada por el viento. Como el propio reg es una depresión cerrada, la arena arrastrada por el viento no puede escapar, se deposita en ciertas zonas según las direcciones predominantes por el viento.

El mayo de todos los ergs es el Desierto de Libia. Desde la cima de una duna se divisa una gran extensión de ondulados montículos de arena que parece carecer de límites.

Cada erg está formado por dunas separadas por terrenos desnudos. Los "sifs" o sables son crestas largas y curvadas de suave pendiente frente al viento y de pendiente movil, abrupta y casi imposible de ascender por el lado opuesto. Pueden también combinarse varios tipos de dunas simples para formar masas compuestas, denominadas "dunas estrelladas" por la forma que toman al unirse.

Las dunas geológicamente jóvenes son blanquesinas, siendo doradas las más antiguas. En éstas últimas, cada uno de los granos de arena ha tenido suficiente tiempo para oxidar los compuestos de hierro que posee y de ahí es que toman este color.

Algunos de los ergs del Sahara son de origen relativamente recientes siendo el resultado de la descomposición de regs que fueron formadas por enormes ríos que descendían de las tierras altas, en los períodos pluviales del cuaternario, coincidentes con las glaciaciones. Las hamadas, posteriormente, se vieron sometidas a un clima más húmedo, floreciendo sobre ellas la estepa, con hierbas perennes, jirafas, antílopes, elefantes y grandes rebaños de animales domésticos. Pero muchos otros ergs son más antiguos.

El desierto de Libia es un viejo erg en avanzado estado de descomposición. En los ergs jóvenes, resultantes de las riadas del Cuaternario, los cursos de los ríos que los originaron pueden seguirse con mayor o menor exactitud. En todo caso, el antiguo río da lugar a un oasis. Pero en el desierto de Libia no hay trazas de antiguos cursos de agua, encerrando pocos oasis; estos hechos indican que el desierto de Libia es mucho más antiguo que otros ergs del Sahara.

También existen ergs que podrían llamarse "ergs fósiles" que consisten simplemente en antiguas dunas cementadas, que probablemente se formaron durante el Silúrico, por un proceso muy parecido al de los ergs de los ríos del Cuaternario.

LOS RÍOS FÓSILES

El clima del Sahara ha sido el de un desierto durante muchísimo tiempo, con un marcado período evolutivo durante las épocas geológicas recientes. En los períodos glaciares del Cuaternario, el Sahara gozó de un clima relativamente húmedo por razón del deslizamiento de las aguas.

Los restos de coníferas y algunos arbustos son la prueba de la llegada de las plantas mediterráneas hasta esas regiones. En aquellos días el clima de las alturas redujo la gran barrera del desierto a extensiones relativamente pequeñas. La flora y fauna mediterránea pudieron avanzar hacia el sur y la del Sudán pudo extenderse hasta el norte.

Hay gran número de ríos fósiles, como por ejemplo el Wadi Saoura, que nace en el Atlas y es alimentado por el Wadi Guir procedente de Marruecos, confinado entre paredes rocosas, el Saoura penetra profundamente en el desierto. Sus aguas descienden con violencia, al menos una vez al año y aunque no está completamente seco, su fin está próximo.

El gran Erg Occidental, o Erg de Gourara, es un mar de dunas formado por la descomposición del reg cuaternario originado por el Sauora. Hacia el fin de su curso, el Saoura, cuyo lecho está marcado por las palmeras datileras que crecen en él, corre casi en línea recta entre el borde de este erg y una línea de farallones.

El Saoura es lo suficientemente vigoroso como para despejar de vez en cuando el lecho por el que corre, atravesando su propio erg, pero llegará un día, si sigue adelante la desecación, en que el erg avanzará aún más lejos e interceptará también el curso del río. Entonces éste se verá forzado a fluir hacia otros lugares, o tal vez resulte capturado por el valle de otro río.

Este fenómeno de captura de las aguas de un río llevado a cabo por otro, es muy significativo en el Sahara. Un río de poderosa corriente que se dirija hacia el mar, ocasiona en el terreno una erosión más intensa que la de un río débil que muere en una depresión cerrada. Como consecuencia, el río vigoroso puede echar abajo el borde de la depresión capturando el agua de otro río.

LOS OASIS

En el desierto podemos encontrar pequeñas zonas provistas de agua y zonas muchas mayores desprovistas de la misma. Los pocos ríos superficiales del Sahara, a excepción del Nilo, nacen en las montañas del Atlas y fluyen hasta ser absorbidos por las arenas del desierto. Pero existen también importantes zonas húmedas llamadas oasis, de los que dependen buena parte de los seres vivos del desierto.

Un oasis es un lugar en el que hay agua permanente, procedente de fuentes o pozos. Suelen estar plantados con bosques de palmeras datileras pero en los más fértiles también crecen otros árboles frutales e incluso se dan cosechas.

Además de los verdaderos oasis, que son lugares habitados y con cultivos permanentes, en el desierto también se dan charcas temporales. Se presentan en el fondo de las depresiones cerradas, principalmente entre dunas de arena o zonas de cantos rodados y rocas. Si el agua de una depresión es dulce, es índice del fluir subterráneo de un río fósil, y la depresión se denomina "daya". Si es salada indica que algún río fósil ha llegado a su depresión final.

Contrastando con los oasis, existen grandes extensiones que carecen por completo de agua. La mayor parte de ellas, en la zona meridional del centro del Sahara, reciben el nombre de "tanezfouft" o tierras de la sed. El gran tanezrouft se extiende durante cientos de kilómetros y en todo el Sahara se hallan zonas parecidas aunque menores.

LA VIDA EN EL DESIERTO

Los animales y plantas que viven en el desierto se dividen en dos tipos: los que pueden vivir únicamente en las proximidades del agua y aquellos que pueden subsistir en pleno desierto. No hay lugar en el Sahara que se halle completamente desprovisto de agua, de modo que no hay lugar que carezca de todo tipo de vida.

En el desierto las plantas no solo tienen que luchar contra la dificultad de procurarse la humedad necesaria para vivir sino que tienen que defenderse también contra animales movidos por el hambre y que tienen una gran necesidad de agua.

La lluvia suele caer en forma de grandes tormentas, separadas por intervalos muy largos, parte de su agua va a parar a las depresiones de los ríos, humedeciendo a los viejos depósitos de barro y arena donde pueden vivir arbustos y árboles perennes. Lejos del lecho principal, pero en lugares donde hay todavía algo de humedad, con frecuencia crecen acacias. En los límites meridionales del Sahara, condiciones parecidas dan lugar a filas de palmeras egipcias y palmeras de espinos. Pero éstas no son las verdaderas plantas del desierto. En el interior del propio desierto sorprende la ausencia casi absoluta de vida vegetal, en esto el Sahara se diferencia de los desiertos de América del Norte donde se da una vegetación relativamente abundante de cactus y otras plantas.

Las plantas perennes que sobreviven de un año para otro, poseyendo parte verde que sobresalga del suelo, pueden retener cierta cantidad de agua en sus tejidos, cosa que logran sea almacenando agua en un bulbo o en la raíz subterránea o bien reduciendo la transpiración o revistiéndose de una superficie pilosa, espinosa o rugosa y creciendo pegadas al suelo para escapar de los vientos.

El otro problema fundamental con que se enfrentan las plantas del desierto es el de evitar ser comidas. Para protegerse de los animales, las plantas perennes suelen ser espinosas o repulsivas, o presentan ambas propiedades a la vez. En realidad toda la vegetación del desierto suele tener un olor repulsivo, un sabor amargo o están cubiertas por espinas.

Cuando estalla una de las escasas tormentas del desierto, millones de semillas que se han mantenido en vida latente durante años, germinan al unísono dando lugar a vistosas plantas con hojas y flores. Florecen en un intervalo muy corto, dejan caer sus semillas y se marchitan. Ante las lluvias siguientes, las nuevas semillas perpetuarán la especie del mismo modo, en realidad no son anuales pues la lluvia no cae cada año, por eso se llaman efímeras, por la brevedad en que florecen y desaparecen.

En cuanto a los animales, las aves y algunos de los grandes mamíferos se valen de su movilidad para solucionar sus problemas. Por ejemplo, las gacelas, que son los verdaderos animales del desierto, viven principalmente en las zonas altas aunque pueden vivir igualmente entre las dunas. Éstas no pueden existir indefinidamente en el desierto, precisan tener acceso a los pastos que se dan en torno a las riberas de los ríos desérticos, charcas ocasionales, o zonas en que la humedad subterránea es suficiente para mantener cierta vegetación. Para lograr alcanzar estas zonas, sus grandes partes y ligeros cuerpos les posibilitan desplazarse con gran rapidez, economizando el agua. Son nómadas al extremo y no beben por regla general.

Las aves del desierto tienen otra ventaja sobre los mamíferos, ambos tienen que evaporar agua de su cuerpo para enfriarlo, pero la temperatura de las aves es relativamente alta, más alta que la de la mayoría de los mamíferos. Cuando las temperaturas al sol llegan a ser extremas, las aves buscan la sombra de los arbustos y de las rocas, saliendo a anidar en los agujeros y en las grietas, evitando así las temperaturas superiores a las de su cuerpo. Además, las aves pueden extraer más agua de sus productos de desechos del cuerpo que los mamíferos ya que no orinan ni producen ningún tipo de leche.

A pesar de estas ventajas, no son muchas las aves que se encuentran a gran distancia del agua en el desierto. Entre las más conocidas se encuentran dos especies de alondras, así como los corredores, halcones y búhos reales.

Los peores problemas son los que deben afrontar los grandes animales, que tal vez posean gran movilidad, pero que son demasiados grandes para que les resulte práctico excavar un agujero en el que ocultarse ni tampoco le es posible meterse en las grietas como lo hacen los roedores y los reptiles, sino que se ven obligados a evaporar agua para enfriarse durante el día. De estos grandes animales salvajes, el más digno de mención es el adax.

Los adax viven en grandes extensiones arenosas, incluso en el mismo corazón de un erg. Como precisan agua muy de cuando en cuando, pueden habitar zonas que carecen de ella y tienen grandes pezuñas que les posibilita desplazarse por las dunas de arena suelta pero suspendiendo durante la porción más calurosa del día.

Por otro lado tenemos a los camellos, los cuales no son originarios del Sahara sino que fueron introducidos por el hombre procedentes de Asia, dentro de los últimos dos mil años. Pueden pasar largos períodos de tiempo sin agua y la temperatura de su cuerpo puede variar , no solo puede elevarse unos tres grados durante el día sino que también puede descender durante la noche y, mediante esta forma, son capaces de conservar el calor evitando la excesiva exudación durante el día. A esto contribuye su gruesa capa de pelo, o de lana, que aisla su piel y hace que el cuerpo se mantenga fresco, además de posser una habilidad extraordinaria de extraer agua de otras partes de su cuerpo.